Bueno, pues tras el parón navideño no me queda más que volver a saludaros y desearos un buen año plagado de satisfacciones.
En estos días festivos, rodeados por el maremágnun de consumismo que nos envuelve y que a veces nos hace perder la cabeza he estado reflexionando sobre las diferentes situaciones que la vida nos plantea. Momentos que deciden qué caminos vamos escogiendo. Y seguidamente me planteé una sencilla pregunta a la que corresponde una compleja repuesta:
“ ¿ Podemos mandar sobre nuestra vida y elegir siempre lo que deseamos? “
Parece a simple vista que si tenemos la suerte de estar sanos, tener una familia con la que convivimos felizmente y un trabajo digno tenemos la gran ventura de ir eligiendo en la vida aquello que nos apetece. Sin embargo pienso que hay que mirar más allá de aquello que nos rodea y que podemos controlar a diario. Deberíamos fijarnos en aquellas situaciones que verdaderamente van a marcar el devenir de nuestra vida.
Todos las conocemos…las enfermedades, accidentes, las guerras, pérdidas del trabajo, muerte de familiares y un largo etc que nos acompañan casi sin hacer ruido pero que van a dominar nuestros actos. Y he aquí la importancia de la reflexión. Serán estas situaciones nuestro final o el principio?.
Podemos ver las desgracias como un gran problema o como el inicio de una nueva vida; como un punto de inflexión. Así, podemos quejarnos de todo aquello que nos ocurre o sin embargo aprender de las adversidades y hacernos fuertes. Quizás sea este el camino que podemos elegir para llegar a conocernos a nosotros mismos y conectar con la verdadera esencia de la vida.
Todo esto no es nuevo pues ya dos o tres siglos a.C. el estoicismo ya nos hablaba de la idea de “aprender de la adversidad”. Y Zenón de Citio, uno de los fundadores de esta escuela filosófica ya nos decía que la vida era como una escuela donde los seres humanos son los estudiantes que deben de aprender.
De esta manera debemos darnos cuenta de que la vida es efímera y que la felicidad es el Santo Grial que todos buscamos. Nunca podremos luchar contra las adversidades pero sí podemos aprender de ellas para fortalecernos y poder afrontar con más entereza las venideras. Podríamos intentar conocernos un poco más a nosotros mismos y convencernos de que nosotros no podemos elegir el camino de nuestra vida ya que esta se va modelando en función de las situaciones vividas conflictivas o no. Así que intentemos desmarcarnos un poco de la sociedad en la que vivimos para poder reflexionar sobre lo que es o no importante en la vida. Siendo de esta forma la única manera de poder disfrutar de los pocos buenos momentos que nos podremos encontrar.
Y recuerda que encontrando la serenidad podremos ser más felices…






